SACHA INCHI: CULTIVO ANCESTRAL INCA


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El Sacha Inchi (Plukenetia volúbilis linneo) ocupó un lugar preponderante en la dieta de los Incas. Se conocen hallazgos arqueológicos de semillas y de vasijas de cerámica con representaciones de esta planta.

Desde tiempos ancestrales los Mochica, los Chimú y otras tribus aborígenes de la Amazonía han consumido las almendras del Sacha Inchi, conocidas como El maní de los Inkas.

Machu Picchu, vestigios del Imperio Inca – Fuente: Wikipedia

El Sacha Inchi es un arbusto trepador o rastrero, que nace de manera silvestre, pero que también se cultiva, cada vez con mayor tecnificación. Los cultivos silvestres se encuentran en los alrededores de bosques secundarios, en cañaverales, sobre cercos vivos y como maleza en platanales y cultivos perennes.

El Sacha Inchi, de la familia de las euforbiáceas, es una planta hermafrodita. Comienza su producción hacia los siete meses, con hermosos frutos de cuatro a siete puntas, de los que se extraen unas semillas ovales de unos dos centímetros de diámetro. Al abrir estas semillas surge la almendra que, posteriormente, se convertirá en aceite, o que podrá consumirse como si fuese maní tostado.

Foto: Sacha Inchi Vera

En estudios realizados por la Ing. Emma I. Manco Céspedes, del Instituto Nacional de Investigación y Extensión Agraria /Dirección de Investigación, de San Martín, Perú, se establece que dentro de los componentes del Sacha Inchi: “se encuentran principalmente: proteínas, aminoácidos, ácidos grasos esenciales (omegas 3, 6, y 9) y vitamina E (tocoferoles y tocotrienoles) en contenidos significativamente elevados, respecto de semillas de otras oleaginosas (maní, palma, soya, maíz, colza y girasol). Investigaciones recientes realizadas con aceites omegas y vitamina E indican la importancia nutricional y terapéutica de su consumo  para el control de radicales libres y una serie de enfermedades que estos originan en el organismo humano”.

Este mismo estudio señala que análisis realizados en la Universidad de Cornell (USA) indican que la almendra de las semillas contiene 48,6 % de aceite y 29,0 % de proteína; además se señala que el aceite de sacha inchi contiene un alto contenido de ácidos grasos insaturados (oleico, linoleico y linolénico) por lo que se le considera como un aceite de bajo contenido de colesterol (Hazen y Stoewesand, 1980). 

Con lo anterior queda claro que desde tiempos ancestrales el consumo de Sacha Inchi le ha procurado al ser humano múltiples beneficios. Investigaciones en curso, llevadas a cabo por Agroinversiones Sacha-Vera SAS, proyectan trasladar estos beneficios a otras especies animales, integrándolo en la alimentación de peces, y de especies bovinas y porcinas, entre otras.

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